La creación del Museo Ángel Orensanz y Artes de Serrablo, uno de los más veteranos del Alto Aragón, es consecuencia de la despoblación de un área de montaña especialmente castigada por este fenómeno. Durante la década de los 70 los miembros de la asociación cultural Amigos de Serrablo, promotora del museo, realizaron una ingente labor de recuperación de objetos a lo largo del medio centenar de pueblos abandonados que existen en la comarca.
El museo se inauguró en 1979 y desde entonces ha continuado con su labor de recuperación y difusión de la cultura tradicional de esta zona, mediante la organización de numerosas actividades y la publicación de libros y revistas sobre el tema. En 1998 fue ampliado mediante la construcción de un edificio anexo, con nuevas salas de exposición y una biblioteca especializada en etnografía y cultura popular.
El edificio original, llamado casa Batanero, es característico de la arquitectura de la zona. Fue construido a principios del siglo XIX, en torno a un patio central, alrededor del cual se disponen tanto la vivienda como las cuadras y otras edificaciones auxiliares.
La amplísima colección de este museo permite un completo recorrido por todos los aspectos de la sociedad rural pirenaica: desde la vida doméstica a las actividades económicas o las creencias, pasando por aspectos menos frecuentes en los museos etnológicos, como la música tradicional o la arquitectura popular.
La colaboración del escultor Ángel Orensanz y la convocatoria del premio artístico que lleva su nombre introducen el arte contemporáneo en el museo, con una variada sección dedicada a la escultura actual en la que se exponen, junto a las obras de Orensanz, las vencedoras en los sucesivos certámenes.