El arte paleolítico se desarrolló entre el 40.000 y 10.000 a. C. En este largo período el Homo sapiens sapiens, o de Cro-magnon, que realizó las pinturas de la Fuente del Trucho vivió en condiciones de intenso frío glaciar. Desarrolló una tecnología especializada en la caza, pesca y recolección. Es probable que practicara un sistema de vida nómada, subordinada a la migración de las especies de caza y las variaciones climáticas. Debieron de establecer campamentos en las zonas mejor protegidas y desde allí dieron caza a caballos, cabras, ciervos y, probablemente, osos, lobos y otras especies agresivas.
Dadas las condiciones climatológicas, vivían en cuevas, en cuyos más oscuros rincones plasmaron su arte. Este se caracteriza por la representación naturalista de animales en pinturas y grabados, así como la aparición de algunos signos y manos, tanto en positivo como en negativo. Los animales suelen representarse aislados y vistos de perfil. Las figuras humanas son escasas.
Aunque en Aragón la única muestra de arte paleolítico se encuentre en la Fuente del Trucho, existen muchos ejemplos en España, siendo las más conocidas las pinturas de Altamira y las restantes cuevas de la cornisa cantábrica.