El estilo artístico conocido como levantino se inició aproximadamente hacia el 8.000 a. C., prolongándose hasta el 4.000. Se sitúa en el período llamado Epipaleolítico, en el que se produjo la desaparición de los glaciares. La caza mayor emigró entonces hacia el norte, obligando a los grupos humanos de este territorio a transformar su modo de vida y elaborar nuevas técnicas y herramientas de subsistencia.
En este momento comenzó la domesticación de los animales y el aprovechamiento de algunos vegetales para la alimentación humana. Estos factores propiciaron el asentamiento de la población en los espacios más favorables a los nuevos tiempos.
En el Vero hay catalogadas 7 estaciones levantinas. Entre ellas pueden destacarse las de Arpán y Chimiachas, con magníficas representaciones de ciervos, y la de Muriecho, con una abigarrada y dinámica escena de caza.