En una sociedad autárquica la elaboración del pan era fundamental. En algunos lugares había hornos comunales, pero las casas de cierto nivel disponían de su propio horno. Estos se ubicaban a veces en el exterior de la casa, en construcciones independientes, o en la planta baja de esta.
Iban unidos, casi inseparablemente, a la masadería, una estancia en la que las mujeres cernían la harina y después la amasaban. En un extremo de la masadería se abría la boca del horno. Solía amasarse y hornearse solamente un día a la semana, que en muchas zonas del Pirineo solía ser el sábado, día dedicado a la Virgen.
En esta sala se exponen diversos objetos relacionados con la producción del pan, desde palas para acceder al interior del horno hasta diversos modelos de cernedores (o tamices) que servían para clasificar la harina según su calidad