En el recorrido expositivo se intercala una sala de características y significado especiales, la habitación de Pedrón, el diablo del Museo de Serrablo. Este personaje encarna el ideario del museo, vinculado con la solidaridad hacia la infancia del Tercer Mundo.
Pedrón nació de la tradición oral de la zona. En Sobrepuerto se decía que en los años de malas cosechas un personajillo pícaro andaba revolviendo por los cajones para comerse los trozos sobrantes de pan. La historia de Pedrón está vinculada a la despoblación. Deprimido por no encontrar ya gentes en las aldeas del Pirineo, entró en contacto con el museo para trabajar en él como guía, sufriendo a raíz de ello una considerable mutación de valores.
Hoy Pedrón es el mejor embajador del museo. Su popularidad le ha llevado a recibir reconocimientos, a ser pregonero de fiestas, a protagonizar una canción de La Ronda de Boltaña y a que muchos niños y niñas le escriban después de haber leído su libro, cuyos beneficios se destinan a UNICEF desde 1994.
En la sala se exponen juguetes artesanales de múltiples países, enviados por niños o, según se nos explica, recogidos por Pedrón en sus viajes alrededor del mundo.