Todas las etapas de la vida han tenido en la sociedad tradicional sus propias costumbres, rituales y creencias.
En el caso del niño, férreamente dictadas por unos mayores que tratan de protegerle en su época de mayor vulnerabilidad mientras le inculcan unas normas y conocimientos que prepararán su futura participación activa en una sociedad poco favorable a los cambios. Al niño se le cuida y se le protege, se le educa y se le vigila, mientras él, por su parte, va descubriendo el mundo y a los restantes niños a través de los juegos.
La exposición recoge fotografías antiguas y piezas procedentes de cuatro museos de la provincia de Huesca, que nos ayudan a reconstruir esta etapa de la vida en los pueblos y aldeas del Alto Aragón. Sus distintas secciones temáticas se detienen en los hitos más significativos de su evolución hacia la adolescencia y muestra las actividades características de cada una de ellas.