Esta exposición plantea un recorrido histórico por algunas de las más destacadas obras del patrimonio monumental de la comarca del Somontano desde una perspectiva diferente, pues toma como hilo conductor los conceptos de la geometría y la abstracción plasmados en sus volúmenes, formas o elementos decorativos.
La abstracción, tanto proveniente de la estilización de los elementos naturales como del uso de formas geométricas o simbólicas, nos resulta hoy en día familiar, tras su exhaustiva exploración por parte de los artistas plásticos del siglo XX. Sin embargo, en períodos anteriores, las formas abstractas nunca fueron la representación fundamental de una pintura o una escultura, sino que se relegaron a lo puramente ornamental, bien en la decoración aplicada a la arquitectura, bien en las llamadas “artes menores”, como la orfebrería o la cerámica.
Un recorrido por la historia del arte nos depara en todas las épocas abundantes motivos abstractos aplicados a arcos y capiteles, bóvedas y ventanas, contribuyendo a otorgar movimiento y relieve a las superficies o a desmaterializar el espacio interior de la arquitectura. Recorreremos este fenómeno a lo largo de la historia de la arquitectura, cuyo lenguaje, plasmado a través de formas y volúmenes destinados a la configuración de espacios, es eminentemente abstracto.
El viaje cronológico a lo largo de 7.000 años de historia comienza y termina en dos obras que muestran sorprendentes similitudes, un dolmen prehistórico y una escultura contemporánea, e ilustra acerca de cómo los artistas de hoy, que han explorado en su trabajo la abstracción de las formas, nos enseñan a apreciar y mirar con ojos nuevos construcciones del pasado realizadas con una finalidad muy probablemente ajena a la estética.